Errores de seguridad más comunes al usar escaleras - Nueva ISO 45001
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Errores de seguridad más comunes al usar escaleras

Las escaleras portátiles parecen herramientas sencillas, pero concentran una parte importante de los accidentes laborales por caídas desde poca altura. Comprender los errores de seguridad más habituales al usar escaleras te ayuda a prevenir lesiones, mejorar la cultura preventiva y alinear tu gestión con las mejores prácticas de seguridad y salud laboral. Si identificas comportamientos inseguros, puedes corregirlos mediante formación, procedimientos claros, selección adecuada de equipos y supervisión responsable, reduciendo reclamaciones, bajas laborales y costes asociados para tu organización.

Por qué se subestiman los riesgos al usar escaleras

Cuando utilizas una escalera, la familiaridad genera una peligrosa sensación de control. Muchas personas piensan que saben usarla por costumbre y cometen errores de seguridad repetidos sin darse cuenta. La falta de percepción del riesgo provoca que se omitan comprobaciones básicas, se improvise con materiales inadecuados o se trabaje de forma apresurada, lo que incrementa la probabilidad de una caída con consecuencias graves.

En la gestión de la prevención, es habitual que se prioricen riesgos complejos y se deje en segundo plano el uso cotidiano de escaleras. Esta situación genera un vacío de instrucciones claras, poca supervisión específica y casi ninguna reflexión sobre los hábitos inseguros que se han normalizado. Tu papel como responsable o técnico consiste en visibilizar estos riesgos, integrarlos en la evaluación y aplicar controles proporcionales.

Relación entre ISO 45001 y el uso seguro de escaleras

La primera vez que introduces un sistema de gestión según la norma ISO 45001, necesitas identificar peligros habituales como las escaleras de mano, de tijera o extensibles. Dentro del contexto de la organización, las tareas en altura baja deben considerarse como situaciones peligrosas que originan errores de seguridad si no existan controles claros. De esta forma, alineas las operaciones diarias con el ciclo de mejora continua y refuerzas la prevención desde la planificación.

La norma impulsa la participación de las personas trabajadoras, por lo que conviene analizar con ellas las prácticas reales durante el uso de escaleras. Muchos incidentes se explican por prisas, equipos deteriorados o accesos improvisados. Si integras estos comportamientos en tu matriz de riesgos, podrás diseñar procedimientos específicos, indicadores de seguimiento y acciones de control dirigidas a las causas más frecuentes de caídas.

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Errores de seguridad al seleccionar el tipo de escalera

Un primer grupo de errores de seguridad aparece en la elección del tipo de escalera. Es frecuente utilizar una escalera de mano donde se necesitaría una plataforma estable o un andamio pequeño. La decisión se basa en rapidez y comodidad, sin valorar la duración de la tarea, el peso de las herramientas o la necesidad de trabajar con ambas manos libres.

Otro fallo frecuente consiste en ignorar la conductividad eléctrica del material cuando se trabaja cerca de líneas o equipos energizados. Elegir una escalera metálica en un entorno con riesgo eléctrico incrementa de forma drástica la probabilidad de accidente grave. Aquí es clave que definas criterios de selección claros y que expliques a cada trabajador cuándo una escalera deja de ser la opción adecuada para la tarea prevista.

Ubicación inadecuada y apoyo inseguro de la escalera

La forma de colocar la escalera es una de las mayores fuentes de incidentes. Muchos trabajadores apoyan la escalera sobre superficies resbaladizas, irregulares o frágiles. Cuando el contacto con el suelo o con el punto de apoyo superior no es firme, la probabilidad de deslizamiento aumenta y se producen caídas que podrían evitarse con una comprobación previa simple. Esta revisión debería formar parte del hábito antes de subir al primer peldaño.

Otro error grave es ignorar el ángulo de inclinación recomendado. Una escalera muy vertical se vuelve inestable y una escalera muy tendida puede deslizarse con facilidad. El criterio práctico del 4:1 ayuda a mantener un ángulo seguro, pero muchas personas lo desconocen. Tu plan de formación debe incluir demostraciones prácticas que muestren la diferencia entre una posición correcta y aquellas configuraciones que generan riesgo de vuelco.

Cuando revisas los incidentes por caídas, es útil estudiar ejemplos de caídas en altura y formas de protegerse. Este tipo de análisis te permite identificar patrones de conducta, deficiencias en la elección del equipo y mejoras posibles en señalización, formación y supervisión, de manera alineada con la gestión preventiva.

Uso incorrecto de los peldaños y plataformas

Uno de los errores de seguridad más conocidos consiste en usar el último peldaño como punto de trabajo. Muchas personas suben hasta el extremo superior para ganar unos centímetros, perdiendo cualquier apoyo estable. Esta práctica reduce la capacidad de reacción ante un desequilibrio mínimo y aumenta el riesgo de vuelco por movimiento del centro de gravedad.

Otro comportamiento peligroso aparece cuando se utiliza la escalera como plataforma lateral. El trabajador se desplaza o se sienta sobre peldaños no diseñados para esa carga. La posición lateral obliga a girar el cuerpo, lo que altera el equilibrio y favorece las caídas. Es fundamental insistir en que la escalera sirve para subir y bajar, mientras que las plataformas de trabajo están pensadas para permanecer y moverse con seguridad.

Extender el alcance del cuerpo en exceso

Al trabajar en altura, muchas personas intentan llegar un poco más lejos sin bajar y recolocar la escalera. Este gesto, aparentemente inofensivo, genera uno de los errores de seguridad más repetidos en tareas de mantenimiento. El trabajador se inclina, mueve el centro de gravedad fuera de la proyección de la escalera y provoca un desequilibrio repentino.

La regla práctica indica que no debes sobrepasar nunca la vertical de tus hombros respecto a los largueros. Si necesitas alcanzar una zona alejada, hay que bajar y recolocar la escalera. Integrar esta regla en tus instrucciones de trabajo y reforzarla mediante observaciones preventivas ayuda a que el personal interiorice que la comodidad nunca justifica un alcance forzado, por muy breve que parezca la maniobra.

Cargas excesivas y uso de herramientas inadecuadas

Las escaleras poseen una carga máxima que pocas veces se revisa. Cuando subes con herramientas pesadas, cubos llenos o materiales voluminosos, puedes sobrepasar fácilmente el límite. Esta situación genera dos problemas. Por un lado aumenta la tensión estructural sobre peldaños y largueros. Por otro, dificulta el equilibrio del trabajador que intenta sujetar demasiados objetos mientras asciende o desciende.

Usar mochilas, sistemas de transporte por polea o plataformas auxiliares reduce este riesgo. Además, ciertos trabajos requieren herramientas eléctricas que necesitan ambas manos. En esos casos es preferible utilizar plataformas de trabajo adecuadas. De lo contrario, el trabajador improvisa apoyos inseguros, bloquea una mano o adopta posturas forzadas, multiplicando los errores de seguridad relacionados con la manipulación de equipos en altura.

Escaleras defectuosas o mal mantenidas

Otra fuente crítica de riesgo proviene del estado de conservación de las escaleras. Peldaños agrietados, largueros deformados, topes de goma gastados o sistemas de bloqueo que no encajan son señales de peligro que muchas personas ignoran por costumbre. Mantener equipos defectuosos en circulación promueve errores de seguridad sistémicos, difíciles de corregir solo con formación. Se necesita un control riguroso del inventario de escaleras.

Debes establecer inspecciones periódicas, con criterios claros de rechazo. Si una escalera presenta deformaciones, óxido profundo o mecanismos que no fijan bien, se retira de uso. Registrar estas revisiones en tu sistema de gestión te ayuda a demostrar control operativo. Además, fomenta la cultura en la que cualquier trabajador se sienta legitimado para retirar una escalera insegura sin miedo a represalias.

Falta de formación específica y supervisión efectiva

Muchos planes de prevención tratan el uso de escaleras como un tema menor que se resuelve con una breve mención teórica. Sin embargo, los datos de siniestralidad muestran que esta aproximación resulta insuficiente. Necesitas combinar formación práctica, demostraciones reales y observaciones en campo. De esta forma, cada persona comprende qué comportamientos concretos deben evitarse en su puesto de trabajo y por qué esas normas importan.

La supervisión también desempeña un papel clave. No basta con entregar un procedimiento; hay que verificar su aplicación diaria. Las inspecciones conductuales, los acompañamientos en tareas críticas y los registros de observaciones ayudan a consolidar buenos hábitos. Cuando detectes desviaciones, ofrece retroalimentación inmediata, centrada en la conducta y no en la persona, para reforzar una cultura de seguridad basada en el aprendizaje continuo y no en la culpa.

Para reforzar estas competencias, resulta útil repasar cuáles son las mejores prácticas en trabajos en altura. La combinación de procedimientos claros, equipos adecuados y formación orientada a la realidad del puesto ayuda a consolidar comportamientos seguros que reducen incidentes tanto en escaleras como en otras tareas similares.

Buenas prácticas básicas para reducir errores al usar escaleras

Un enfoque práctico para disminuir los errores de seguridad en el uso de escaleras incluye varias pautas sencillas. Primero, definir cuándo se permite utilizarlas y cuándo se exige otra solución, según altura, duración de la tarea y tipo de trabajo. Segundo, asegurar una verificación rápida antes de cada uso, que revise estado general, apoyos y ángulo de colocación.

Además, conviene limitar la duración del trabajo sobre escalera y las tareas que exigen esfuerzo físico importante. Cualquier intervención prolongada debe migrar a plataformas más estables. Por último, es recomendable incluir ejemplos fotográficos de usos correctos e incorrectos, para que el personal reconozca situaciones reales y pueda tomar decisiones seguras sin dudar. Así conviertes cada tarea de mantenimiento en una oportunidad de reforzar la cultura preventiva en tu organización.

Errores frecuentes y acciones recomendadas

La siguiente tabla resume algunos de los errores de seguridad más comunes al usar escaleras y las acciones recomendadas para controlarlos. Puedes utilizarla como base para tus formaciones, charlas de seguridad o instrucciones de trabajo, adaptándola a los riesgos específicos de tu actividad y a los equipos disponibles en tu empresa.

Error habitual Consecuencia potencial Acción preventiva recomendada
Elegir escalera en lugar de plataforma para trabajos prolongados Fatiga, pérdida de equilibrio, caída desde altura Definir criterios claros de cuándo usar escaleras y cuándo elevar plataformas
Apoyar la escalera en superficies inestables o resbaladizas Deslizamiento repentino y caída del trabajador Exigir comprobación del apoyo y uso de elementos antideslizantes
Subir al último peldaño o a la parte superior sin apoyo Pérdida de estabilidad y posible vuelco Señalizar visualmente el peldaño máximo y reforzar la formación
Extender el cuerpo para alcanzar zonas alejadas Desequilibrio por desplazamiento del centro de gravedad Instruir sobre la recolocación frecuente de la escalera
Transportar cargas pesadas o voluminosas al subir Pérdida de agarre y sobrecarga estructural Usar sistemas de izado, mochilas o plataformas auxiliares
Usar escaleras deterioradas o sin mantenimiento Rotura de peldaños o fallo de bloqueo Aplicar programa de inspecciones periódicas y retirada inmediata
Utilizar escaleras metálicas cerca de instalaciones eléctricas Riesgo de electrocución grave Seleccionar escaleras aislantes y aplicar bloqueo de energías

Integrar el control de escaleras en tu sistema de gestión

Para consolidar cambios duraderos, necesitas integrar el control de escaleras en tu sistema de gestión de seguridad y salud. Esto incluye inventario actualizado, fichas de inspección, procedimientos operativos y registros de formación específica. Cuando estas actividades se documentan y se revisan periódicamente, se vuelven parte del ciclo de mejora continua y dejan de depender únicamente de la memoria o buena voluntad del personal.

Vincular indicadores de desempeño a incidentes, observaciones preventivas y resultados de inspecciones te permite medir avances reales. Puedes establecer objetivos como reducir determinados errores de seguridad en el uso de escaleras, aumentar la proporción de inspecciones sin hallazgos críticos o mejorar el porcentaje de trabajadores formados en trabajos en altura. Así conviertes la prevención en un proceso medible y gestionable.

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